jueves, 31 de marzo de 2011

cinco elementos


Para tener una comprensión más adecuada de la acupuntura debemos entender que para los chinos, desde la antigüedad, fue necesario establecer entre todas las cosas y los seres el principio de concordancia, a partir de cual derivó la Ley de los cinco elementos, que son:
1.- Fuego, símbolo del yang supremo y del verano.
2.- Agua, símbolo del yin supremo y del invierno.
3.~ Madera, símbolo del crecimiento y de la primavera,
4.- Metal, signo de apilamiento y de concentración, del trabajo y del otoño.
5.- Tierra, que se hace entrar en el ciclo final del verano, constituyendo una referencia general que contiene todos los elementos.
A partir de este esquema todo quedó clasificado bajo los emblemas de los cinco elementos. Así, la organización del universo, y como reflejo la del microcosmos que es el hombre, resulta ser esencialmente cíclica, pasando cada ciclo por cinco estados sucesivos gobernados por su elemento símbolo, y en equilibrio inestable los unos con respecto a los otros. Para que el conjunto quede perfectamente equilibrado y que el ciclo gire correctamente, ha de obedecer a dos leyes:
1.- Ley de producción o ciclo Cheng de engendramiento, que evoca a la naturaleza, en la que la madera produce fuego, el fuego estimula a la tierra, la tierra produce el metal y el metal engendra el agua. Este ciclo pentagonal de producción constituye lo que se llama en acupuntura «la ley de la madre y el hijo».
2.- Ley de inhibición o ciclo Ko de destrucción. Se dice que cada elemento inhibe a aquel que sucede a su hijo. Esto evita el dominio de un elemento por otro, y constituye el ciclo estrellado: el fuego funde al metal, el metal corta la madera, la madera cubre la tierra, la tierra absorbe el agua y el agua apaga el fuego.
Como cada elemento gobierna dos meridianos y sus correspondientes órganos, el conocimiento y la comprensión de estas leyes se vuelve fundamental para la aplicación correcta, ya sea de estimulación o inhibición de los meridianos comprometidos en una enfermedad o desequilibrio energético.
Hemos tratado de esbozar apenas los planteamientos generales de esta amplísima y compleja medicina, cuyo principal fundamento no es sanar una enfermedad, sino conservar la salud, lo que queda en evidencia frente al hecho de que en China el acupunturista es pagado mientras los pacientes se encuentren sanos, al contrario que en occidente. Se puede notar asimismo que esta concepción de la medicina abarca no sólo los aspectos de salud, sino que se basa en una cosmovisón coherente que comprende todos los aspectos de la vida y del universo.