sábado, 15 de enero de 2011

Alimentación y salud

La alimentación y la salud están estrechamente ligadas la una a la otra. Tal es el caso que la longevidad está ligada a un tipo de alimentación natural, integral, biológica y “rústica”. Por el contrario, los alimentos desnaturalizados “científicamente” han engendrado las llamadas “enfermedades de la civilización”. Aunque la incorrecta alimentación no sea el único factor que contribuye a la enfermedad, sin embargo, es un factor preponderante sin lugar a dudas.
La polución de los alimentos
En primer lugar hay que señalar que el trabajo intensivo de la tierra lleva consigo una erosión proveniente de la acción de los vientos, de la lluvia, etc sobre los suelos desnudos e insuficientemente protegidos. Además, no se ha respetados la llamada ley de restitución, permitiendo que el suelo se regenere al dejar el suelo en barbecho durante un año cada seis.
En segundo lugar, el uso de abonos químicos, a base, de nitrógeno, fósforo y potasio ha producido un desequilibrio en la estructura, solución y vida microbiana del suelo. De modo que la fertilización intensiva artificial provoca la desaparición de la estructura del suelo.
Otra causa de polución en los alimentos es el uso indiscriminado de los llamados “insecticidas”. Estos, tratan de destruir los llamados “enemigos” de la alimentación humana, los cuales, no olvidemos forman parte de los ecosistemas terrestres. Modificar estos eslabones puede producir un deterioro de todo el conjunto.
El uso de insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, nematicidas producen daños irreparables en los alimentos. Modifican la savia de las plantas y producen una fuerte concentración de nitrógeno. La savia modificada beneficia a nuevos insectos que de nuevo se abaten sobre las plantas. Estos se abaten sobre ellas porque el estado bioquímico de la planta corresponde a las exigencias del parásito. Reproduciéndose el ciclo infernal con nuevos insecticidas más potentes.
El uso de insecticidas nos lleva a una toxemia exógena acumulativa que es peligrosa a pesar de que nos quieran hacer creer lo contrario.
Si a todo esto le añadimos los aditivos alimenticios como conservantes, colorantes, espesantes, anticoagulantes, antioxidantes, materias aromáticas, potenciadores del sabor, disolventes, hormonas, etc., nos encontramos con una gran degeneración en los alimentos de la llamada civilización. ¿Qué hacer ante todo esto? Cada uno deberá poner todos los medios para procurar conseguir alimentos lo más naturales, biológicos y de alta calidad posible que pueda dentro de esta degradación generalizada en la industria alimenticia.
Los alimentos de alta calidad llama alimento “natural” a aquel que está desprovisto de contaminantes (pesticidas, aditivos, etc) y que forman parte de unas técnicas de cultivo orgánicas o biológicas.
Las cualidades de un alimento natural Las cualidades organolépticas: cualidad visual, olfativa y gustativa.
Las cualidades nutritivas que proporcionan las calorías y diferentes cantidades de lípidos, albúminas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que lo hacen útil para el organismo. Además se tendrá en cuenta su digestibilidad, acción metabólica, etc.
Las cualidades vitales: Son las capacidades que tiene un alimento para mantener ciertas características esenciales en los animales o humanos que los consumen: buena salud, fecundidad, longevidad.
Cuando comparamos a los alimentos naturales con los producidos por medios químicos, los primeros son siempre superiores a los segundos en todo.